"Suma y sigue: Casa Pacho va un paso más allá en su apuesta por la robótica"

Tras seis años trabajando con dos VMS Clásicos, a finales de febrero cambiaron uno de ellos por el nuevo V300

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Casa Pacho

Luarca (Asturias), España

Casa Pacho

TIPO DE RODEO

TAMAÑO DEL RODEO

170

En Casa Pacho hace más de cincuenta años que colocaron el primer sistema de ordeño directo, el cual fue pionero en la zona. A día hoy, en esta explotación asturiana se mantienen a la cabeza en cuanto a innovación con la instalación de un nuevo robot de ordeño, el VMS V300.

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La familia de Oliver Menéndez, actual propietario de Casa Pacho, llevaba ya varias generaciones dedicándose a la producción de leche cuando él se puso al frente del negocio, en el que trabaja junto con dos empleados. Está combinando esta actividad con otras ocupaciones relacionadas con el turismo. “La granja para mí supone un porcentaje importantísimo del tiempo de ocupación, pero, aparte de esto, también me dedico a otras pequeñas cosas en la rama de la hotelería por medio de apartamentos rurales”, explica. Este es uno de los motivos por los que no tienen a la recría en la granja: “Ahora mismo, tenemos en la explotación cerca de 170 animales: 134 en ordeño, repartidos en dos máquinas, y el resto son animales en periodo de secado o recién nacidos. Los demás están en un centro de recría en Zaragoza”. Al hablar de los datos de producción, nos cuenta que acostumbran mantener unas medias bastante regulares: “Estamos en torno a los 38 litros, con unas medias anuales de grasa de entre el 3,70 % y el 3,80 %, y de proteína de entre el 3,20 % y el 3,30 %”. En cuanto al recuento celular, Oliver explica que están siempre entre las 150.000 y las 200.000 cél./ml.

Experiencia previa con DeLaval 

La relación de Casa Pacho con DeLaval es, en sus propias palabras, de toda la vida. “Aquí no ha habido ninguna otra marca más que DeLaval”, afirma. “Empezamos con ellos hacia 1965, con mi padre”, puntualiza Oliver. “De hecho, el primer ordeño directo que hubo en la zona fue uno de DeLaval que él puso”. Con la nueva generación al frente del negocio, la relación con la marca se ha mantenido intacta y en la actualidad cuentan con cepillos rascadores, una nodriza, puertas selectoras y dos robots de ordeño DeLaval. “Con la marca estoy contento, entonces no barajé ninguna otra posibilidad cuando decidí pasarme al ordeño con robot”, afirma Oliver, que también explica que eran conscientes de lo significativo del cambio que iban a dar. “Antes de la instalación del primer robot teníamos una sala de ordeño, una 2x10 también de DeLaval, y la razón por la que decidí este cambio a un formato diferente fue obtener una mayor rentabilidad y comodidad”.

Clásico y V300 combinados

Tras seis años trabajando con dos VMS, uno en cada patio, a finales de febrero de este año decidió sustituir uno de ellos por el nuevo V300. Hablando del proceso de transición de un robot al otro, alude a la necesidad de adaptación al sistema de gestión que incluyen las máquinas. Además, por evitar el estrés en los animales, durante día y medio ordeñaron anualmente mientras no estaba todo preparado en el nuevo robot. Desde el principio tuvieron claro a qué vacas pondrían en el patio del V300: a las de más edad y a aquellas con dificultades de colocación. “Ahora mismo en este robot hay animales más mayores que en el clásico, a donde van mayoritariamente, por circunstancias de manejo, los animales más jóvenes. También por eso la media es un poco más alta en el nuevo: en el V300 la media pasa un poco de los 40 litros vaca/día y en el clásico pasa de los 36 litros vaca/día."

Colocación espectacular

"La experiencia con el clásico fue buena, pero ahora se ha producido un salto sustancial con respecto a este modelo, sobre todo en lo que se refiere a la colocación que, bajo mi punto de vista es espectacular", indica Oliver.

Esta mejora en el proceso de colocación implica, tal y como apuntan desde Casa Pacho, una mayor tranquilidad para los animales, así como un ordeño más rápido: “Es muchísimo más eficaz. Ahora somos capaces de ordeñar un mayor número de vacas, con la consiguiente mejora de rentabilidad y la bajada de estrés para los animales que esto supone”. Todo esto implica, así mismo, la reducción del porcentaje de incompletos: “Es escasísimo”, remarca. “Aquí nunca hemos eliminado ninguna vaca a consecuencia de las dificultades de colocación, lo que hacíamos con algunas era ordeñarlas de forma manual. Eso ahora ha desaparecido totalmente”. Además, añaden desde la explotación, el ahorro de tiempo durante los ordeños ha supuesto también un aumento en el tiempo libre de la máquina: “Eso es algo que en un robot bastante cargado de animales como es este se nota todavía más. Ahora mismo está ordeñando 69 vacas y tiene un periodo de mantenimiento de unas dos horas diarias, un tiempo que me parece sensacional”, alaba Oliver.

 

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