Descansa tranquilo: seis principios que marcan la diferencia

¿A quién no le gusta dormir bien?

Todos hemos pasado alguna vez una noche en una cama incómoda y hemos sufrido las consecuencias al día siguiente. Con las vacas ocurre exactamente lo mismo.

Por eso, cada aspecto de las áreas de descanso de nuestro establo VMS se ha diseñado siguiendo seis principios clave. Desde las dimensiones de los cubículos y la posición de descanso de las vacas hasta la libertad de movimiento y la elección de la cama, cada detalle está pensado para proporcionar el máximo confort y favorecer que las vacas descansen más y mejor.

Entonces, ¿qué hace que una cama sea perfecta para una vaca? Echemos un vistazo más de cerca.

Market Area Development Manager standing beside a resting dairy cow inside a modern dairy barn, with cow stalls and herd management facilities visible in the background.

Echa un vistazo al interior del establo VMS

En este vídeo, William Eriksson, Market Area Development Manager en DeLaval, recorre nuestro establo VMS y explora las zonas de descanso desde la perspectiva de las vacas. Descubrirás cómo las decisiones relativas al tamaño de los cubículos, la cama, el movimiento de las vacas y otros pequeños detalles ayudan a las vacas a acomodarse, descansar y rumiar.

Principio 1: 

La comodidad es lo primero

¿Crees que los adolescentes duermen mucho? Pues las vacas de ordeño juegan en otra liga.

Una vaca de ordeño sana debería pasar entre 12 y 14 horas al día tumbada. Durante ese tiempo descansa, rumia y se recupera, actividades esenciales para su bienestar. Además, cuando la vaca está acostada, aumenta el flujo sanguíneo hacia la ubre, favoreciendo la producción de leche.

El bienestar fue el punto de partida de cada decisión que tomamos en el establo VMS.

Al diseñar las zonas de descanso, nos guiamos por seis principios fundamentales, todos ellos basados en una idea sencilla: cada vaca debe disponer de un lugar cómodo donde descansar.

Desde la distribución general del establo hasta el diseño de cada cubículo, cada detalle se planificó pensando en el confort de las vacas. Los principios que presentamos a continuación muestran cómo convertimos esa filosofía en realidad, desde garantizar un número suficiente de cubículos con las dimensiones adecuadas hasta facilitar el movimiento natural de las vacas y seleccionar la cama más confortable.

Porque cuando las vacas cuentan con un espacio cómodo para descansar, pasan más tiempo tumbadas, rumiando y expresando sus comportamientos naturales. Y eso se traduce en un doble beneficio: un mayor bienestar animal y un mejor rendimiento productivo.

“Parece bastante cómodo, ¿verdad? Es fácil entender por qué las vacas eligen tumbarse aquí”.

William Eriksson, Market Area Development Manager 

Principio 2:

Un cubículo por vaca

Por eso hemos diseñado un cubículo para cada vaca. Al fin y al cabo, la mayoría de nosotros no elegiríamos compartir la cama con nuestros compañeros de trabajo cada noche, y las vacas tampoco son tan diferentes.

Disponer de suficientes cubículos reduce la competencia entre animales, permite que las vacas se tumben cuando lo deseen y contribuye a crear un entorno más tranquilo y confortable.

¿Compartirías tu cama con un compañero de trabajo todas las noches? Las vacas tampoco quieren hacerlo. Por eso cada una dispone de su propio espacio de descanso.

Sin embargo, contar con suficientes cubículos es solo una parte de la ecuación. También es fundamental que estén diseñados para adaptarse al tamaño y comportamiento de las vacas.

¿Sabías que...?

Las vacas lecheras actuales son más grandes que las de generaciones anteriores, por lo que resulta más importante que nunca diseñar áreas de descanso adaptadas a las necesidades de la vaca moderna.

Uno de los problemas más frecuentes en los establos es encontrar cubículos que no ofrecen el espacio suficiente para las vacas que los utilizan. Cuando las vacas permanecen de pie en lugar de tumbarse durante los periodos de descanso, suele ser una señal de que el diseño de la zona de descanso no satisface completamente sus necesidades.

El tiempo de descanso es esencial para la rumia, la digestión y el bienestar general de la vaca. Por ello, debemos favorecer que las vacas puedan tumbarse y descansar cómodamente siempre que lo necesiten. Diseñar cubículos a la medida de la vaca es una de las decisiones más importantes para conseguirlo.

Principio 3:

Diseñar cubículos adaptados a las vacas

Las dimensiones de un cubículo deben adaptarse siempre al tamaño de las vacas que lo utilizan.

Esto cobra cada vez más importancia, ya que las vacas de ordeño actuales son considerablemente más grandes que las de hace 20 años. Por ello, el diseño de los cubículos evoluciona para ofrecer el espacio necesario para tumbarse, levantarse y moverse con total comodidad.

Una medida importante es la distancia entre los separadores de los cubículos. Hemos diseñado nuestros cubículos con una anchura de 125 cm, lo que proporciona a las vacas espacio suficiente para entrar, tumbarse y levantarse de forma cómoda y natural.

Otra medida clave es la longitud de la superficie de descanso. Para las vacas del establo VMS, una longitud de 180 cm ofrece el equilibrio adecuado entre confort e higiene. El objetivo es garantizar que la vaca pueda descansar cómodamente dentro del cubículo, al tiempo que se favorece que el estiércol caiga en el pasillo y no sobre la superficie de descanso.

Proporcionar las dimensiones adecuadas también ayuda a que las vacas se tumben rectas en el cubículo en lugar de hacerlo en diagonal. Cuando las vacas adoptan la posición correcta, es más probable que el estiércol quede fuera del área de descanso, lo que ayuda a mantener una cama más limpia y favorece una mejor higiene de las ubres.

La altura de los separadores es otro elemento fundamental a tener en cuenta. En el establo VMS, los separadores miden 130 cm de altura, lo que proporciona a las vacas más grandes el espacio que necesitan para moverse con comodidad. La posición de la barra para el cuello también desempeña un papel importante, guiando a las vacas hacia la posición correcta, al tiempo que favorece los movimientos naturales de tumbarse y levantarse.

Las dimensiones exactas variarán en función del tamaño de los animales, pero el principio sigue siendo el mismo: el cubículo debe adaptarse a la vaca, y no la vaca al cubículo.

Principio 4:

Favorecer las posiciones correctas de descanso

La barra del pecho se sitúa en la parte delantera del cubículo, pero desempeña un papel importante en la forma en que las vacas utilizan el espacio. Al animar a las vacas a tumbarse en la posición correcta, ayuda a crear una zona de descanso cómoda y, al mismo tiempo, facilita la limpieza del cubículo.

Hemos instalado una barra blanda y redondeada que guía la postura sin restringir el movimiento natural. Además, permite a las vacas estirar una pata delantera hacia delante mientras descansan, algo que a las vacas les gusta hacer de forma natural cuando se sienten cómodas. Es un pequeño detalle, pero que puede marcar una gran diferencia en el bienestar de las vacas.

Principio 5:

Permitir un movimiento natural al levantarse

Piensa en cómo se levanta una vaca. Antes de incorporarse, extiende la cabeza y el cuello hacia delante en un movimiento natural. 

Si el espacio disponible delante del cubículo es insuficiente, este movimiento se ve limitado, dificultando que la vaca pueda levantarse de forma cómoda y natural. Por eso, el espacio de impulso es un elemento fundamental en el diseño de los cubículos.

En el establo VMS nos aseguramos de que cada cubículo disponga de suficiente espacio libre en su parte frontal, permitiendo que las vacas puedan tumbarse y levantarse sin restricciones y siguiendo sus movimientos naturales.

Cuando es necesario incorporar una separación, por ejemplo, para guiar el tráfico de animales o gestionar grupos de vacas de diferentes tamaños, una barra flexible puede ser una alternativa más adecuada que una pared sólida. Esta solución permite orientar a las vacas sin impedir el movimiento natural de impulso que necesitan para levantarse cómodamente.

Puede parecer un detalle menor, pero proporcionar a las vacas el espacio necesario para moverse de forma natural tiene un impacto significativo en su comodidad, bienestar y calidad de descanso. 

Principio 6:

Elige la cama adecuada

No todas las camas para vacas son iguales. Del mismo modo que un colchón incómodo puede hacer que nos levantemos cansados o con molestias, una superficie de descanso inadecuada también puede afectar al confort y al descanso de las vacas.

Muchas personas piensan que la clave de una buena cama está únicamente en su grosor, pero esa es solo una parte de la ecuación. Lo realmente importante es cómo responde la cama al peso de la vaca. La comodidad no depende solo de la profundidad del material, sino de su capacidad para comprimirse y adaptarse al cuerpo del animal.

Hemos seleccionado el colchón DeLaval M45R en el establo VMS, que combina flexibilidad y durabilidad, creando una superficie de descanso cómoda, confortable y con un excelente nivel de soporte.

Este aspecto es especialmente importante porque un colchón debe mantener su comodidad no solo hoy, sino durante toda su vida útil. A lo largo de los años, miles de vacas se tumbarán y se levantarán sobre él, sometiéndolo a miles de ciclos de carga y descarga. Los colchones que pierden su forma pueden desarrollar deformaciones, surcos o hundimientos donde se acumulan estiércol, orina o leche. Esto dificulta la limpieza de la superficie de descanso y puede aumentar los problemas de higiene, así como el riesgo de trastornos relacionados con la salud de la ubre.

Un buen colchón para vacas debe:

  • Comprimirse cómodamente bajo presión
  • Proporcionar un buen agarre al tumbarse y al levantarse
  • Recuperar su forma original tras su uso
  • Seguir siendo cómodo tras años de uso diario
  • Se mantiene plano, ofrece un buen apoyo y resulta cómodo incluso tras años de uso diario, lo que contribuye a proporcionar a las vacas un lugar limpio, higiénico y cómodo donde descansar
  • Recuerda: no te fijes solo en el grosor. 

Descubre más

Y aquí tienes otro vídeo que analiza en profundidad cómo diseñamos los cubículos del establo VMS. William Eriksson explica las decisiones clave de diseño que hay detrás de las zonas de descanso y cómo detalles como las dimensiones de los cubículos, los colchones, la ropa de cama y el movimiento de las vacas se combinan para crear un lugar cómodo donde las vacas puedan descansar y rumiar.

La sencilla prueba de la rodilla

En DeLaval, solemos utilizar un método práctico para evaluar la comodidad de una cama: la prueba de la rodilla.

El concepto es muy sencillo.

Arrodíllate sobre el colchón y deja que tu peso recaiga de forma natural sobre las rodillas. Si la superficie resulta cómoda y acolchada, sin causar molestias, suele ser una buena señal de que también ofrecerá un alto nivel de confort a la vaca.

No es una prueba científica, pero sí una forma rápida, sencilla y práctica de valorar la comodidad de una superficie de descanso de primera mano.

¿Y qué ocurrió en el establo VMS?

El colchón superó la prueba con nota.

La lista de deseos de una vaca para su cama

En realidad, la lista de deseos de una vaca cuando se trata de su lugar de descanso es bastante sencilla. Solo necesita:

• Un espacio cómodo para descansar.
• Un cubículo propio.
• Suficiente espacio para tumbarse y levantarse con facilidad.
• Apoyo para adoptar posturas de descanso naturales.
• Libertad para realizar los movimientos naturales al incorporarse.
• Una cama blanda, confortable y con un soporte duradero que mantenga sus prestaciones a lo largo del tiempo.

Estos seis principios son la base de un entorno que favorece el descanso, la rumia y la expresión de los comportamientos naturales de las vacas. Y cuando sabes que tus vacas disponen de un lugar cómodo donde descansar, tú también puedes tener la tranquilidad de que su bienestar está en buenas manos.

 

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